Si vives en una zona rural de Pontevedra o en alguna parroquia sin acceso a la red de saneamiento municipal, es probable que necesites un sistema de depuración para gestionar las aguas residuales de tu vivienda. Desde Todoagua, llevamos más de tres décadas ayudando a familias gallegas a encontrar la solución adecuada.
¿Qué son las fosas sépticas y por qué son importantes en Pontevedra?
Una fosa séptica es un depósito de tratamiento natural donde las bacterias descomponen la materia orgánica presente en las aguas residuales domésticas. En provincias como Pontevedra, con multitud de aldeas, casas de labranza y viviendas unifamiliares dispersas por el rural, este sistema se convierte en la alternativa más viable cuando el alcantarillado público no llega.
La realidad del territorio gallego hace que miles de hogares dependan de estos equipos. No estamos hablando de una solución provisional, sino de un método eficaz de saneamiento ambiental que, bien dimensionado y mantenido, puede funcionar durante décadas sin problemas.
Desde el punto de vista medioambiental, una instalación correcta protege los acuíferos subterráneos y evita que los residuos sin tratar contaminen pozos, manantiales o cursos de agua cercanos. En zonas costeras y rurales de Galicia, donde el agua es un recurso especialmente valioso, este cuidado resulta fundamental para preservar la salud del entorno.
Normativas y requisitos legales en Galicia
La instalación de estos sistemas de depuración está regulada tanto por legislación estatal como autonómica. Antes de comprar e instalar tu equipo, debes solicitar una licencia de obras menores en tu ayuntamiento, que evaluará si el proyecto cumple con las distancias mínimas establecidas respecto a viviendas, pozos de agua potable y cauces fluviales.
El Código Técnico de la Edificación establece que cualquier instalación de saneamiento debe garantizar la salubridad y evitar riesgos para las personas y el medio ambiente. En Galicia, además, Augas de Galicia puede requerir autorizaciones específicas si tu vivienda se encuentra cerca de zonas protegidas o dominio público hidráulico.
Las inspecciones periódicas no son obligatorias para todos los casos, pero sí recomendables. Algunos ayuntamientos exigen certificados de mantenimiento cuando hay quejas vecinales o se detectan problemas de contaminación. Ignorar la regulación puede acarrear sanciones que van desde los 300 hasta los 3.000 euros, dependiendo de la gravedad del incumplimiento y del impacto ambiental generado.
Tipos recomendados para viviendas en la provincia
Cuando trabajamos con clientes de la zona, les recomendamos principalmente depósitos de polietileno de alta densidad. Este material ofrece resistencia a la corrosión, ligereza para el transporte e instalación, y una durabilidad que supera los 30 años con el mantenimiento adecuado. Frente a opciones como el hormigón o la fibra de vidrio, el polietileno resulta más económico y versátil.
La capacidad del depósito debe calcularse según el número de habitantes de la vivienda. Para una familia de 4 personas, una capacidad de 1.500 litros suele ser suficiente, mientras que viviendas con 6-8 ocupantes necesitarán modelos de 2.500 o 3.000 litros. Este dimensionamiento correcto evita sobrecargas y prolonga los intervalos entre limpiezas.
En algunas situaciones, especialmente cuando hay un nivel freático alto o restricciones de espacio, conviene complementar el equipo principal con filtros biológicos o sistemas de infiltración que mejoren la calidad del agua antes de su paso al terreno.
Desde Todoagua enviamos fosas sépticas a toda Galicia, con garantía del fabricante y asesoramiento personalizado para que elijas el modelo que mejor se ajuste a tu situación particular. Trabajamos con marcas reconocidas que cumplen todas las regulaciones europeas de fabricación.
Depuradoras de aguas residuales: ¿cuándo son necesarias?
Un depósito tradicional realiza un tratamiento primario mediante la sedimentación de sólidos y la acción de bacterias anaerobias. Sin embargo, hay casos donde se necesita un equipo más completo: una depuradora de aguas residuales.
Las depuradoras son obligatorias cuando tu vivienda está muy cerca de un cauce de agua, en zonas de especial protección ambiental, o cuando el terreno no permite la infiltración adecuada del agua tratada. Estos equipos incorporan fases adicionales de tratamiento biológico que reducen la carga contaminante hasta un 95%, permitiendo una descarga mucho más limpia.
El coste inicial es superior al de un sistema convencional, pero en determinados emplazamientos resulta la única opción legalmente viable. Además, ofrecen tranquilidad a largo plazo si te preocupa especialmente el impacto ambiental de tu vivienda.
Comprar el sistema adecuado: claves para acertar en tu elección
Adquirir un equipo de estas características es una decisión que vas a tomar probablemente una sola vez en tu vida, así que merece la pena hacerlo bien. Lo primero que debes valorar es la procedencia del producto y las garantías que ofrece el fabricante. En el mercado encontrarás opciones muy económicas, pero un depósito defectuoso puede costarte miles de euros en reparaciones además de los quebraderos de cabeza.
Cuando busques proveedores, pregunta por la certificación de calidad del producto, los años de garantía que incluye, y si cumplen con la regulación europea EN 12566. Los equipos que comercializamos desde Todoagua llevan el marcado CE y cuentan con certificados de conformidad que acreditan su resistencia estructural y hermeticidad.
El grosor de las paredes es otro factor determinante. Un depósito de polietileno de calidad debe tener al menos 8-10 mm de espesor en las paredes para soportar la presión del terreno circundante sin deformarse. Los de baja gama, con apenas 4-5 mm, pueden hundirse o agrietarse con el tiempo, especialmente en terrenos arcillosos o con nivel freático alto.
Respecto al precio, los equipos para viviendas unifamiliares oscilan entre 400 y 1.200 euros dependiendo de la capacidad. Un modelo de 1.500 litros de buena calidad ronda los 500-600 euros, mientras que versiones de 3.000 litros pueden alcanzar los 1.000 euros. A esto hay que sumar el coste del transporte, que en nuestra empresa ajustamos según la zona de entrega en Galicia.
Algunos proveedores ofrecen kits completos que incluyen el depósito principal, las arquetas de registro, los tubos de conexión y las juntas de estanqueidad. Esta opción resulta práctica porque te aseguras de que todos los elementos son compatibles entre sí. Nosotros preparamos packs personalizados según las necesidades de cada instalación, con todo el material necesario para que el instalador pueda trabajar sin contratiempos.
La disponibilidad de stock es importante si tienes plazos ajustados de obra. Trabajar con un proveedor cercano agiliza cualquier incidencia y facilita el asesoramiento técnico cuando lo necesitas.
Instalación en la provincia: lo que debes saber
La ubicación del depósito es crítica. Debe situarse aguas abajo de cualquier pozo de abastecimiento, manteniendo una distancia mínima de 15 metros, aunque recomendamos llegar a 30 metros siempre que sea posible. Respecto a la vivienda, basta con 5 metros, pero conviene alejarse más para evitar malos olores en caso de problemas.
El proceso de colocación comienza con la excavación del terreno, creando un hueco con las dimensiones adecuadas más un margen de seguridad. Se coloca una base de arena compactada, se instala el equipo nivelado correctamente, y se conectan las tuberías de entrada y salida. Después viene el relleno perimetral y la colocación de las arquetas de registro que facilitarán futuras tareas de limpieza.
Contratar profesionales cualificados marca la diferencia entre una instalación que funciona 20 años sin problemas y otra que da quebraderos de cabeza desde el primer año. Un pocero experimentado conoce las particularidades del terreno gallego, sabe cómo gestionar zonas con humedad elevada, y garantiza que todas las conexiones queden perfectamente selladas para evitar filtraciones.
Si estás pensando en hacerlo tú mismo, te recomendamos leer nuestra guía sobre cómo instalar una fosa séptica donde explicamos el proceso completo paso a paso, aunque insistimos en que para el resultado óptimo merece la pena contar con especialistas.
Mantenimiento profesional: clave para garantizar el funcionamiento
El mantenimiento no es opcional. Estos sistemas requieren revisiones periódicas para funcionar correctamente y evitar averías costosas. La frecuencia estándar para una vivienda unifamiliar es de cada 2-3 años, aunque esto varía según el uso y la capacidad del equipo.
Las señales de alarma son evidentes: si aparecen malos olores persistentes alrededor del depósito, si los desagües van más lentos de lo habitual, si detectas humedad o encharcamiento en la zona del pozo de absorción, o si escuchas gorgoteos en las tuberías, es momento de llamar a un especialista. Esperar puede convertir un servicio rutinario en una reparación de urgencia mucho más cara.
El cuidado preventivo alarga la vida útil de tu instalación de forma significativa. Hemos visto equipos bien cuidados que superan los 40 años de servicio, mientras que otros abandonados empiezan a dar problemas graves antes de cumplir la década. Las revisiones permiten detectar grietas incipientes, comprobar el estado de las tuberías, y verificar que el sistema de drenaje funciona correctamente.
Garantizar un buen funcionamiento pasa también por educar a toda la familia sobre qué puede tirarse por el desagüe y qué no. Toallitas, bastoncillos, aceites de cocina, medicamentos y productos químicos agresivos son enemigos declarados de tu instalación.
¿Con qué frecuencia realizar la limpieza?
En una vivienda con ocupación permanente de 4 personas y un depósito de 1.500 litros, lo habitual es realizar el servicio cada 2 o 3 años. Pero este plazo puede reducirse si la familia es más numerosa, si hay un consumo de agua muy elevado, o si se arrojan al desagüe elementos que no deberían estar ahí.
Las viviendas de uso vacacional, donde la ocupación es esporádica, pueden espaciar estos intervalos hasta 4-5 años. Sin embargo, no conviene exceder este tiempo aunque la vivienda esté vacía, porque los lodos acumulados se compactan y endurecen, dificultando su extracción posterior.
Un calendario de cuidado bien planificado incluye una inspección visual anual, comprobando el nivel de residuos a través de las arquetas de registro. Cuando el volumen de sedimentos supera el 50% de la capacidad útil del depósito, toca programar el servicio profesional. Para más información detallada, consulta nuestra guía sobre cómo se debe mantener una fosa séptica.
Limpieza de fosas sépticas: proceso y mejores prácticas
El servicio profesional de limpieza es un proceso que requiere equipamiento especializado. Los especialistas en la limpieza llegan con un camión cisterna equipado con bomba de vacío de alta potencia, capaz de succionar los lodos acumulados en el fondo y las grasas flotantes en la superficie.
El procedimiento incluye la apertura de las tapas de registro, la extracción completa de los residuos líquidos y sólidos, y normalmente un aclarado con agua a presión para eliminar adherencias en las paredes interiores. Una intervención completa puede durar entre 30 minutos y una hora, dependiendo del tamaño del depósito y del grado de acumulación.
Los lodos extraídos no pueden descargarse en cualquier lugar. Las empresas autorizadas deben transportarlos hasta una estación depuradora de aguas residuales o planta de tratamiento homologada, donde se procesan adecuadamente. Por eso es fundamental contratar compañías con todas las licencias en regla.
Intentar realizar este trabajo por medios propios, además de resultar tremendamente desagradable, es peligroso. Los gases acumulados (metano, sulfuro de hidrógeno) pueden provocar intoxicaciones graves o incluso explosiones. Déjalo siempre en manos de profesionales que conocen los protocolos de seguridad. Si quieres profundizar en este tema, tenemos un artículo específico sobre cómo limpiar una fosa séptica.
Vaciado de fosas sépticas: cuándo y cómo realizarlo
Aunque muchas veces se usan indistintamente, limpieza y vaciado no son exactamente lo mismo. El vaciado implica extraer todo el contenido líquido del depósito, mientras que la limpieza incluye además la eliminación de lodos compactados y el aclarado de paredes.
Necesitas este servicio urgente cuando detectas reboses, cuando los desagües dejan de funcionar completamente, o antes de realizar reparaciones en el equipo. También es recomendable vaciar el depósito si va a quedar sin uso durante varios meses, para evitar que los residuos fermenten excesivamente.
El proceso técnico comienza verificando que hay acceso suficiente para el camión cisterna. La manguera de succión se introduce por las arquetas de registro, y la bomba comienza a extraer el contenido. Los operarios expertos controlan la presión para no dañar las paredes del depósito, especialmente en modelos de plástico más antiguos.
La gestión legal de los residuos extraídos está regulada por ley. Las empresas autorizadas entregan un certificado de retirada de residuos que demuestra que has gestionado correctamente los lodos, algo que puede serte requerido por tu ayuntamiento. Puedes ampliar información en nuestra guía sobre vaciado de fosas sépticas.
Empresas de limpieza y vaciado en Pontevedra
En la provincia operan varias empresas especializadas en estos servicios. Las prestaciones básicas que debe ofrecer cualquier compañía seria incluyen disponibilidad 365 días del año, flota de vehículos adaptados a diferentes accesos, certificados de gestión de residuos, y capacidad de respuesta en urgencias.
A la hora de elegir una empresa de confianza, verifica que dispone de seguros de responsabilidad civil, que sus operarios tienen formación en prevención de riesgos, y que la compañía está dada de alta en el registro de gestores de residuos. Pide referencias de otros clientes y comprueba opiniones online.
Los presupuestos orientativos en la zona oscilan entre 120 y 250 euros para un depósito doméstico estándar, dependiendo de la capacidad, la accesibilidad y la distancia hasta la vivienda. Los servicios de urgencia fuera de horario suelen aplicar recargos del 30-50%.
Las certificaciones importantes incluyen la inscripción como gestor de residuos peligrosos y no peligrosos, el seguro de responsabilidad civil por daños, y los certificados de revisión técnica de sus vehículos cisterna. Una empresa avalada con más de 40 años de experiencia en los desatrancos y la pocería inspira mayor confianza que operadores improvisados.
Problemas comunes en fosas sépticas en Pontevedra y sus soluciones
Los malos olores son el problema más frecuente y pueden tener varios orígenes. Si el olor viene del interior de la vivienda, probablemente se deba a sifones secos por falta de uso. Si proviene del exterior, puede indicar que la fosa está demasiado llena o que hay problemas en el sistema de ventilación.
Los atascos y obstrucciones suelen producirse en las tuberías de entrada o en las arquetas de conexión. Restos de comida, toallitas y otros elementos no biodegradables se acumulan hasta bloquear el paso del agua. En estos casos, un servicio profesional de desatascos resuelve el problema mediante equipos de presión o inspección de tuberías con cámara.
Las fugas y filtraciones son más graves porque pueden contaminar el terreno circundante y los acuíferos subterráneos. Aparecen por grietas en el cuerpo de la fosa, juntas deterioradas, o corrosión en fosas de materiales metálicos. Si detectas zonas de hierba anormalmente verde o húmeda cerca de tu fosa, investiga inmediatamente.
La sobrecarga del sistema ocurre cuando se arroja más agua de la que la fosa puede procesar, o cuando se vierten productos que matan las bacterias beneficiosas. Lejías, desinfectantes potentes y antibióticos pueden alterar el equilibrio biológico interno.
Cuándo es necesario reemplazar la fosa séptica: si tiene más de 30 años y muestra grietas estructurales, si las reparaciones superan el 50% del coste de una nueva instalación, o si has ampliado significativamente tu vivienda y la capacidad actual resulta insuficiente. En Todoagua te asesoramos sobre si merece la pena reparar o sustituir tu sistema.
Consejos para el cuidado del medio ambiente con tu fosa séptica
Lo que tiras por el desagüe impacta directamente en el funcionamiento de tu fosa y en el medio ambiente. Productos como pinturas, disolventes, aceites de motor, pesticidas o medicamentos no deben acabar en el sistema de saneamiento. Estos contaminantes pueden matar las bacterias necesarias para la depuración y terminar filtrándose al suelo.
El uso responsable del agua también importa. Concentrar todo el consumo en pocas horas (poner varias lavadoras seguidas, por ejemplo) puede saturar la fosa, impidiendo que los sólidos sedimenten correctamente. Repartir el uso a lo largo del día permite que el sistema funcione de manera más eficiente.
El impacto ambiental de un mal mantenimiento va más allá de tu propiedad. Una fosa rebosante o agrietada vierte aguas negras sin tratar que pueden contaminar pozos de vecinos, manantiales y ríos. En zonas rurales de Galicia, donde muchas familias todavía se abastecen de agua de manantial o pozo propio, este riesgo es especialmente serio.
La contribución de las fosas sépticas bien mantenidas a la protección de aguas subterráneas en Galicia es real y medible. Un sistema correctamente dimensionado, instalado y mantenido reduce la carga contaminante en más del 70% antes de que el agua tratada se infiltre en el terreno, protegiendo así los acuíferos de los que depende buena parte del rural gallego.
Fosas sépticas en Pontevedra: inversión en calidad y tranquilidad
Invertir en una buena fosa séptica desde el principio te ahorra problemas y gastos futuros. Los beneficios de una instalación adecuada incluyen funcionamiento fiable durante décadas, menores costes de mantenimiento, ausencia de olores y problemas, y la tranquilidad de saber que cumples con la normativa medioambiental.
Elegir productos certificados y duraderos no es un gasto, es una inversión. Una fosa de calidad fabricada en polietileno de alta densidad puede costar 200-300 euros más que una de baja gama, pero esa diferencia se amortiza con creces al no tener que reemplazarla en 15 años por grietas o deterioro prematuro.
En Todoagua llevamos desde 1990 suministrando fosas sépticas, depósitos de agua, sistemas de tratamiento de aguas y material de fontanería a toda España. Enviamos a Pontevedra y al resto de Galicia con portes ajustados, y nuestro equipo te asesora para encontrar la solución que mejor se adapte a tus necesidades específicas.
Si estás valorando diferentes opciones, no dudes en contactarnos. Te ayudamos a calcular la capacidad necesaria, te explicamos las diferencias entre modelos, y te ofrecemos un presupuesto sin compromiso. Además, en nuestro catálogo encontrarás productos complementarios como depósitos para agua de lluvia, cisternas, arquetas de registro y todo el material necesario para una instalación completa.
Para resumir los puntos fundamentales:
- Dimensiona correctamente la fosa según el número de habitantes
- Contrata profesionales cualificados para la instalación
- Realiza mantenimientos preventivos cada 2-3 años
- No arrojes productos químicos agresivos ni toallitas al desagüe
- Elige materiales de calidad certificada que garanticen durabilidad
- Verifica que las empresas de limpieza estén debidamente autorizadas





